La película, dirigida por Beatriz de Silva, es una coproducción entre Cattleya Producciones, Atresmedia Cine y La Canica Films
Interpretada por Mafalda Carbonell, Belén es una chica de 17 años que está a punto de terminar el instituto. Acostumbrada a ser la líder, no lleva muy bien que sus amigas se vayan a estudiar a otros lugares y ella se vaya a quedar atrás. Quién le iba a decir que el atletismo en silla de ruedas le iba a cambiar la perspectiva de las cosas.
En la cinta, la protagonista está acompañada por la campeona paralímpica Eva Moral y por Sílvia Abril, además de Claudia Mora, Amalia Martos, Carlota Jiménez, Iván Luengo, Israel Arpa, Javier Tolosa y Edu Rejón.
Beatriz de Silva tiene claro su objetivo con Todos los colores: «Quería contar una adolescencia que no se hubiera visto antes en pantalla. Una historia luminosa, divertida y emotiva. Como la vida. Como Belén. Ojalá Todos los colores sirva para mirar de otro modo, para entender sin explicar, para empatizar sin juzgar. Y, sobre todo, para hacer espacio a otras historias que también merecen ser contadas».
Es una producción de Cattleya Producciones, Atresmedia Cine y La Canica Films. Cuenta con la participación de Atresmedia y Netflix y con la financiación del ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales). La distribución en salas estará a cargo de Wanda Visión, mientras que Film Factory se encargará de las ventas internacionales.
Una producción sostenible para la gran pantalla
Cattleya Producciones ha dado un nuevo paso en su compromiso con la sostenibilidad al obtener la certificación de producción sostenible Albert, impulsada por BAFTA, para Todos los colores. Este reconocimiento avala una planificación concebida para transformar los procesos habituales de rodaje y reducir de forma activa la huella ambiental de la producción.
Entre las principales medidas adoptadas destacan el suministro de energía 100 % renovable en las instalaciones de producción, el uso de baterías recargables y la apuesta por el alquiler y la reutilización del vestuario. Asimismo, la reducción de residuos plásticos se ha convertido en una prioridad gracias a la eliminación de las botellas de un solo uso, sustituidas por un sistema de garrafas y dispensadores de agua.
Estas iniciativas, junto con una política de residuo cero y la incorporación de opciones vegetarianas en el servicio de catering, reflejan cómo la industria audiovisual puede avanzar hacia modelos de producción más responsables y consolidarse como un referente en la lucha contra el cambio climático.
